Con un movimiento de muñeca, Gerard volvió a levantar la cara de Bojan y se lanzó a capturar el labio inferior del pequeño y sonrojado Bojan. Éste desplazó una de sus manos al pelo del rubio, intentándose aplicar su propio consejo: olvidarse de todo y disfrutar el momento. Pero Bojan no podía. Simplemente, no podía olvidar que la persona que se situaba delante suyo era un chico, y que ese chico era Gerard Piqué. Su cuerpo estaba paralizado y su mente no trabajaba con coherencia mientras sentía el tacto cálido de los labios de Gerard jugando con los suyos lentamente. Jugando a volverle loco.
- Creo que...creo que he oído algo -Bojan giró la cara como pudo para liberar sus labios en el poco espacio que tenía ya que estaba entre la estanteria y Gerard.
Gerard no se apartó. Le miró intensamente, sonriendo satisfecho, mientras pensaba que la excusa que se había inventado Bojan era muy mala. Le volvió a acariciar lentamente el cuello con las dos manos que tenía apoyadas en sus hombros, pero Bojan seguía removiéndose inquieto y agudizando el oído. Gerard volvió a coger a Bojan por la barbilla con suavidad, pero como éste se negaba a mirarle a los ojos y a prestarle atención, puso sus labios en las finas facciones del chico, trazando todo un recorrido de lentos besos hasta llegar a la comisura de sus labios.
- Ge...Gerard...basta -Bojan se esforzaba por intentar mantener lo poco que le quedaba de coherencia y sonar convincente.
Bojan cada vez estaba más asustado, porque no sabía como iba a quitarse a Gerard de encima. Por la fuerza iba a ser imposible, ya que el rubio le superaba en altura, corpulencia y fuerza.
- ¡PERO QUÉ HACES! -saltó Bojan en el preciso instante que sintió el tacto ardiente de la lengua de Gerard humedeciéndole los labios.
- De que te quejas, ¿eh?
- ¡Que me sueltes, joder!
- No te hagas el estrecho -el tono de Gerard era perverso, sátiro, y también sonaba algo divertido. Bajó el tono de voz, casi llegando a susurrar- La otra noche me buscabas, ¿y ahora me rechazas?
Un ruido estridente les hizo pegar un bote del susto a los dos, separándose y dirigiendo la mirada hacía dónde provenía el ruido. Material de entreno había caído de las manos de alguien, rodando por las escaleras y provocando el escándalo.
- ¡Já! Lo sabía -en lo alto de las escaleras, Pedro les señalaba con un dedo acusador. Hacía unos días que él ya había visto algo raro entre Bojan y Gerard.
El canario bajó el dedo lentamente, al darse cuenta que no había aparecido en el mejor momento, y no de la mejor forma, cayéndosele todo el material por las escaleras. Bajó rápidamente, y lo recogió todo, dejándolo apoyado en la pared más cercana para guardarlo más tarde. Sin decir nada ni levantar la vista, Gerard pasó por su lado subiendo las escaleras de dos en dos en grandes zancadas y desapareció de allí, dejando el sótano sumido en un silencio momentáneo.
- Bojan...¿todo bien? -se atrevió a preguntar Pedro, al ver la cara de asustado que tenía el muchacho.
- Sí sí, vámonos.
Ya por la tarde después de entrenar, Bojan y Messi iban por un pasillo de camino a su habitación.
- Qué vas a hacer este verano? - se interesó Bojan.
- Pueh no sé, quisás vashamos a Arhentina una semana, o puede que noh quedemoh acá en la plasha. Vós?
- Iré a Linyola - hizo una breve pausa -. Si al final no haces nada, te quieres venir? Tengo mucho sitio en mi casa.
- Que chido, se lo diré a mih padreh!
Justo en ese momento pasaban cerca del despacho del director, donde estaban parados en la puerta el mismo y Gerard.
- Boshan, mira, mira! - dijo en voz baja. Estaban hablando del Manchester y algo de un fichaje - ... entendí bien? - Messi estaba boquiabierto - Sherard ha fichado por el Manchehter?!
- Eh... sí, eso parece...
- ¿Sha lo sabías, verdad?
- ¡Shhht!
- ¿Por qué no me dihihte nada?
- Que yo no sabía nada, me acabo de enterar!
Leo conocía lo suficiente a Bojan para no acabar de creerle, pero enseguida su mente volvió al hecho de que Gerard se iba al Manchester. Él tenía muy claro que nunca pensaría en moverse del Barça, pero en parte se alegraba por Gerard porque era una muy buena oportunidad para él.
La noticia no tardó en saberse. Gerard reunió a sus amigos y les dijo por fin que el Manchester se había interesado por él y que marchaba a Inglaterra, aunque al final se acabaron enterando todos los canteranos porque fue de boca en boca. Algunos lo miraban con admiracion, sabiendo que posiblemente tenían ante ellos a un futuro gran futbolista, mientras que otros lo miraban con envidia.
Bojan y Gerard se distanciaron de una forma tan brutal que hasta Sergio y Leo se dieron cuenta. Era como si no existiesen el uno para el otro: ni se miraban a la cara ni tampoco se hablaban. Pedro estaba disimulando muy bien lo que vio, pero no podía evitar lanzar miraditas a Bojan y Gerard cuando se cruzaban. Nadie hacia ningún comentario al respecto sobre la tensa situación en que se encontraban. Tampoco hablaban nada entre ellos, porque la situación era más que obvia y no hacía falta decir nada. Por prudencia, evitaban hablarle a Bojan de Gerard y viceversa, aunque últimamente ya no se relacionaban tanto con Gerard porque casi siempre iban acompañados de Bojan, y evitaban juntarles para no tener que soportar la tensión y el mal rollo que había entre estos dos.
Después de ducharse y vestirse, volvió a su habitación a dejar su neceser. Se extrañó porque no había nadie, ni tampoco en el pasillo: no se oía el barullo característico del interior de la Masia. Bojan fue en busca sus amigos, pero al no encontrarlos ni siquiera en la sala común, salió fuera. Un grupo de muchachos se agrupaba frente a un coche en la puerta de entrada al recinto, ¡ahora entendía por qué no había casi nadie dentro! Seguro que era algun jugador del primer equipo que había ido a visitarlos, así que corrió hacia ellos sin perder ni un segundo más. Deseaba que fuera Xavi Hernández. Le consideraba un gran jugador y un modelo a seguir, y siempre le había admirado. Se puso algo nervioso, sin saber muy bien qué haría cuando le viera. ¿Una foto? ¿Un autógrafo? ¿Y cuáles serían las palabras adecuadas? Con una sonrisa asomando en su rostro, comenzó a dirigirse cada vez más rápido hacia al exterior.
Parecía que las despedidas se habían acabado con el fin de semana en família, pero no fue así: el lunes se encontró corriendo por el césped en el que, de momento, no iba a entrenar nunca más; vistiendo una camiseta que tardaría en volver a lucir -almenos eso esperaba hacer-; caminando por los pasillos que no volvería a recorrer; y estando rodeado de unos amigos que echaría mucho de menos a partir de ahora. Sabía lo que significaba ese fichaje para su carrera profesional, pero era inevitable que sintiera algo de miedo ante un cambio tan importante. Pese a estar envuelto por una aura nostálgica y triste impropia en él, el día se le pasó muy rápido, causándole la sensación de que cuando más quería retener hasta el último momento y detalle en su cerebro, más rápido se iba todo, como si estuviera tratando de atrapar humo con las manos.
- Gerard -la puerta estaba abierta, pero alguién dio unos golpes suaves con los nudillos para llamar la atención- Ya está el taxi esperando.
- De acuerdo.
El subdirector de la Masia marchó por la puerta, dejando a Gerard solo unos segundos. Dirigió la última mirada a su habitación. La misma habitación donde había estado años conviviendo y compartiendo vivencias con otros compañeros. No podía negar que había pasado buenos momentos, sobretodo los últimos días. Concretamente desde que había conocido a Bojan. En aparecerse el nombre del muchacho por su mente, Gerard sintió un sentimiento raro creciendo en su pecho: tristeza, quizás arrepentimiento por no haber aprovechado al máximo los últimos días.
Salió de la que había sido su habitación, cerrando de esta manera una etapa y una época que nunca iba a volver. Fue recorriendo de manera inconsciente esos pasillos que se conocía como la palma de su mano y por los que podría haber andado en absoluta oscuridad, mientras algunos flashes y recuerdos le venían a la mente. De nuevo pensamientos relacionados con "lopetibó". Una punzada de dolor le invadió, seguido de un profundo odio por no haber marchado todavía y ya estar echando de menos a ese maldito crío de ojos verdes, de tan solo quince años. Entrecerró los ojos, sintiendo con la misma vividez los labios de Bojan recorriendo su cuello, sus ojos verdes y profundos... "¡Gerard, qué coño haces pensando en estas cosas! Cualquiera diría que eres una niña enamorada..." Ante el último término se sobresaltó: "enamorada", y sacudió la cabeza lentamente mientras sonreía de lado. "Jamás me enamoraré. Es algo totalmente imposible".
Bojan estaba a punto de salir por la puerta principal cuando se paró en seco y pensó que sería buena idea subir un momento a la habitación a por la cámara de fotos. Dudó unos instantes en si arriesgarse a subir o no. Corría el riesgo de perder la oportunidad de ver a su ídolo Xavi Hernández. Varias veces hizo el gesto de salir y de subir las escaleras, algo que visto desde fuera parecía un extraño baile muy cómico. Subió rápidamente las escaleras, sin saber que, si simplemente hubiese dudado durante unos segundos más, el destino le hubiese hecho cruzarse con cierto rubio que avanzaba hacia el exterior totalmente sumido en sus pensamientos, pisando ese suelo por última vez.
Un rayo de sol le hizo levantar instintivamente una mano para cubrirse los ojos y protegérselos; un rayo que dio vida a sus cabellos, otorgándoles fugazmente un color mucho más rubio, junto a una suave ráfaga de viento que le agitó la camiseta ancha de manga corta que llevaba. En cuanto su vista se acostumbró a la luminosidad del exterior, pudo ver como su partida había conseguido reunir mucha más gente de la que jamás se hubiese imaginado. Emocionado, sintió como se le hacía un nudo en la garganta. Sintiendo aquella situación como irreal, fue despidiéndose de la gente que se amontonaba a su alrededor. Todos querían darle un último beso, abrazo o palabras de ánimo.
- Sherard, Sherard. ¡Oiga, vós! -una mano sobresalía entre la multitud.
Gerard acabó de despedirse de todos, constantemente aguantándose las ganas de llorar, sobretodo cuando el que había sido su entrenador le había confesado que creía en él y en sus capacidades, y que estaba seguro que iba a llegar lejos.
- Entrenador...creo que no estoy preparado -le susurró, sincerándose.
- Por supuesto que lo estás. Este es tu momento, y sé que lo aprovecharás al máximo. Ahora solo toca mirar hacia adelante.
- ¡Sherard, Sherard! -repitió la misma voz de antes, abriéndose paso entre la multitud.
3 comentaris:
OH MY FUCKING PIQUÉ TT. jajajajaj, putes *_____________________* ay me encanta como habla messi jajajajaja qe salao(L)
mmimimimimimimimi! voy a leeeeros e.e
NOOOOOOOOOOOOOO! QUE NO SE VAYAAAAAAAAAAAAAAAAA! T__T que tiene que haber mambo entre Sherard y Boshan :(:(:(
Puto Pedrito, si tú eres el más mariconazo de la Masia!!!
Messi!!!! adoro tu acentooo!!!
Por cierto, para cuando cameo de Sergio Ramos? jajaaj
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