- Què pringat, a netejar amb els petits / Qué pringado, a limpiar con los pequeños - dijo con sorna un amigo de Gerard - Ja t'ho deixaré tot ben brut perquè tinguis coses que netejar. / Ya te lo dejaré todo bien sucio para que tengas cosas que limpiar.
Ese comentario generó risas entre los presentes en la habitación. Gerard llevaba un rato aguantando comentarios de ese estilo y sobre lo bien que se lo pasaron en la discoteca la noche anterior.
- ¿Per què no us preocupeu per lo vostre una estona? / ¿Por qué no os preocupáis de lo vuestro un rato? - dijo el rubio, harto.
- Ei que era broma, no t'enfadis. / Ey, que era broma, no te enfades.
- Com vulguis. / Como quieras.
Dijo eso último mientras salía de la habitación y cerraba la puerta dando un fuerte golpe. Después de estar con Bojan, Pedro, Messi y Sergio, sus "amigos" ya no se lo parecían tanto. Se había dado cuenta de que sus verdaderas amistades en la Masia se podían contar exactamente con los dedos de una mano: cinco, añadiendo a Cesc a los cuatro mencionados.
Salió al exterior del edificio, dirigiéndose, con cara de malas pulgas, al lugar al que solía ir por las noches. Se soprendió al encontrar allí a los cuatro chavales.
- ¿Que hacéis aquí? - dijo, cabreado.
- Pedro viene aquí muchas veces, ¿qué te pasa? - contestó Bojan con tono chulesco ante el humor de Piqué.
- Anda, ven y siéntate un rato -le quitó importancia Sergio, el cual estaba rodeado por los brazos de un Pedro muy cariñoso.
Gerard se dejó caer en la hierba, entre Sergio y Bojan, pensando en que nada ganaría estando de mal humor y pagándolo con estos chicos. Echó una mirada fugaz a su derecha para ver como las cabezas de Bojan y de Messi estaban muy juntas, mirando cosas en el móvil. Envidió la complicidad que tenían aquellos dos y se estiró fastidiado a la hierba, suspirando.
- Qué sueño, qué cansancio y qué putada -Pedro rompió el silencio.
- ¿Qué pasá con vós? -Messi alzó la vista de la pantalla del móvil para mirar a Pedro. Bojan también levantó la cabeza interesado.
- Pfff...pues que tenemos que limpiar. Qué pereza -contestó Sergio por Pedro, mientras le acariciaba suavemente el brazo con el que le rodeaba el canario.
- Buah, no me lo recuerdes -añadió Gerard tumbado en el suelo, mirando el infinito. Todos le miraron con curiosidad- Saludad a vuestro nuevo compañero de castigo.
- ¡No! -exclamaron sorprendidos.
- Sí. -sentenció Gerard.
Pedro y Sergio siguieron igual, a su aire, conversando en voz baja, riéndose, jugando a tirarse pequeñas hojas y ramas del suelo...Gerard, todavía tumbado, extendió sus brazos para desperezarse un poco y sin querer rozó la mano de Bojan. Éste le dedicó una fugaz mirada asesina y apartó instintivamente la mano cuando sus pieles entraron en contacto. Sin disimular, Bojan se levantó y se puso en el extremo más alejado, dejando que fuera Messi quien estuviera al lado de Gerard. El rubio se quedó casi con la boca abierta mientras observaba como Bojan se levantaba y se alejaba molesto, apartándose de él. Fue como si no hubiese pasado nada. Nadie se dio cuenta y Bojan hizo como si nada, solo se removió algo inquieto en su nuevo sitio y se tumbó en la hierba mirando hacia el cielo, sin que sus miradas se volvieran a cruzar.
Bojan estaba enfadado consigo mismo al haberse puesto de mal humor por culpa de Gerard Piqué. Intentó distraerse contando las estrellas del cielo -aunque no se vieran muy bien por culpa de la contaminación lumínica de la ciudad-. Un fuerte ronquido rompió el silencio. Messi había caído dormido y ahora roncaba y respiraba lentamente acurrucado en el suelo.
- Bojan... -el muchacho pegó un bote al escuchar esa voz tan suave y varonil que de repente había inundado sus oídos.
- Què vols, Gerard? / Qué quieres, Gerard? -preguntó en voz baja, muy tenso, reincorporándose y encontrándose cara a cara con el rubio, viendo de esta manera, como éste había llegado hasta él a gatas y le había susurrado muy cerca suyo.
- Vols que anem a donar una volta? / Quieres que vayamos a dar una vuelta? -a Gerard le brillaban los ojos, una mezcla de preocupación y de esperanza.
El muchacho de quince años evitaba el contacto visual. Se apartó un mechón de pelo castaño que le molestaba en los ojos de manera muy torpe y nerviosa, aunque intentara aparentar seguridad en su tono de voz.
- No és bona idea. I em fa mal l'esquena d'entrenar / No es buena idea. Y me duele la espalda de entrenar -giró su cara, dispuesto a dar por terminada la conversación.
- Vols un massatge? / Quieres un masaje? -Gerard posó sus manos en la espalda de Bojan con toda la buena intención del mundo, a lo que el muchacho respondió encongiéndose para librarse del contacto y se arrastró lejos de él.
Bojan se quedó mirando el suelo de manera pensativa. Su expresión era intranquila, algo molesta, preocupada y sobretodo triste. Gerard resopló y miró brevemente a Pedro y Sergio para ver que seguían alejados y en su propio mundo.
- Bojan, em pots dir què et passa amb mi? Per què fuges d'aquesta manera? Què t'he fet!? / Bojan, me puedes decir qué te pasa conmigo? Por qué huyes de esta manera? Qué te he hecho? -estaba indignado. Sus hombros caídos y las palmas de sus manos mirando hacia arriba.
Éste simplemente sacudió la cabeza con una sonrisa amarga y se marchó hacia su habitación.
- Serán cerdos, ahora entiendo a las señoras de la limpieza - dijo Bojan mientras contemplaba la mezcla de pelusa, papelitos y otros deshechos que había bajo la cama de un compañero - que por cierto, vaya semana de descanso se estarán pegando...
- Yo quiero estar allí fuera... - Pedro lloriqueaba con la cara pegada a la ventana.
- Oshe que acabo de limpiar lah ventanah! Dehpegá tu cara de ahí!
A Pedro, Bojan y Messi les había tocado limpiar las habitaciones de los más pequeños, las más grandes, mientras que Sergio y Gerard limpiaban las de los mayores. Era el tercer día de castigo y ya estaban hartos: mientras ellos limpiaban, sus compañeros se divertían -o almenos eso parecía- haciendo actividades por la mañana ahora que habían acabado las clases.
Sergio y Gerard avanzaban por el pasillo hacia el cuarto de la limpieza. Gerard reía mientras el moreno le contaba algo.
- ... pues se nos acercaron a intentar vendernos cosas y preguntaron por Leo, que estaba estirado, y le dijimos que estaba muerto, y... Eh, hola! - interrumpió su relato al ver aparecer a sus tres amigos. Gerard se giró.
- Hola - dijo Pedro sin mucho entusiasmo sacudiendo el trapo - ¿Tenéis la llave del cuartillo?
- Aquí está - la llave se mecía grácilmente colgada del llavero que Gerard había sacado de su bolsillo.
- Pues ten, llévate esto.
Pedro y Leo le dieron a Bojan sus utensilios de limpieza, igual que Sergio hizo con Gerard, y los dos bajaron las escaleras que llevaban al cuartillo de la limpieza y al trastero. Bojan bajaba delante de Gerard, con cuidado de no caerse porque llevaba ambos manos ocupadas y la caída sería un poco aparatosa. Gerard, que había decidido ignorar el que Bojan estuviera raro con él, le tocó la parte inferior de la espalda con el rabo de la escoba. Como no le hacía caso, volvió a tocarlo, pero esta vez en el culo.
- Tiqui-tiqui! - dijo acompañando el movimiento.
- ¿Se puede saber qué haces? - ya habían llegado a la puerta y estaban parados delante.
- Tocarte el culo, ¿por? - contestó despreocupadamente abriendo la puerta.
- No lo hagas más, molestas.
- ¿Por qué estás tan borde? Si es un pobre palo de escoba... - dijo riendo - Si quieres te toco otra vez con la mano - dijo, perfectamente conocedor de lo que decía.
- ¡No! ¡No quiero que me toques más el culo!
- ¡Há! Así que era eso. Estas así por como acabé la noche de la fiesta. - acorraló a Bojan contra una estantería después de cerrar la puerta del cuarto. Gerard se sonrojó levemente al recordarse empalmado.
- Esque no quiero que vuelva a ocurrir nada así, porque lo único que haces es que acabemos de mal rollo.
- ¡Tendré yo la culpa! ¿Quién empezó a tirarse encima mío? Te recuerdo que fuiste tú.
- Sólo quería vengarme por lo que me hiciste en el callejón del párking. - dijo apartando inútilmente a Gerard de encima suyo.
- ¿Vengarte? Esque no piensas en el lío que me has montado tú? Con cosas así no se juega, Bojan.
- ¿Qué lio? Ahora tus amigos estan enfadados contigo porque ya no me puteas, ¿no?
- No me refiero a eso - de repente, se calmó y bajó el tono de voz -. Llegaste al vestuario, me viste llorando y me dijiste que querías ser mi amigo, con esa maldita gracia que tienes, y tus frases de "deja de preocuparte por unos segundos y siéntete bien", eres el único al que le he confiado mi "secreto" y el que de verdad me ha consolado aquí dentro.
A medida que se había sincerado, sus manos habían avanzado desde los hombros de Bojan y ahora se posaban a lado y lado del cuello del más pequeño.
- Eso... lo hubiera hecho cualquiera - Bojan trató de sonar convincente.
- No, estoy seguro que no - Bojan retrocedía pero se veía frenado por la estantería.
- Apártate, qué haces.
- Me estoy vengando - hizo hincapié en lo último.
Bojan tragó fuerte saliva mientras veía a Gerard cada vez más cerca suyo. El mayor había acabado con la distancia entre sus cuerpos con un simple paso hacia delante. Sus manos describían un suave y lento vaivén entre el cuello y la zona de detrás de la oreja de Bojan. Notaba la sangre palpitar en sus sienes, mientras que lo que Bojan sentía en su cabeza era una especie de vacío a la que eran arrojados todos los pensamientos que surgían mientras veía a Gerard acercarse más a su cara que le impedían pensar con claridad.
En unos segundos que a ambos se les antojaron eternos, Gerard guardó la distancia que había entre ellos llegando a rozar levemente los labios de Bojan. Como si se hubieran pasado la corriente, se apartaron dando un ligero respingo. Era algo totalmente nuevo para ambos, pero al parecer a Gerard no le había dado miedo investigar. Al ver que Bojan no le había cruzado la cara de un puñetazo, volvió a acercarse alargando un poco más el contacto. A los dos se les concentraba la sangre en la cara. Bojan, abandonado a su suerte por su propia mente, se aferró al cuello de la camiseta de Gerard.
- Qué... qué se supone que es esto? - Bojan respiraba agitadamente, con la cabeza agachada.
Ese comentario generó risas entre los presentes en la habitación. Gerard llevaba un rato aguantando comentarios de ese estilo y sobre lo bien que se lo pasaron en la discoteca la noche anterior.
- ¿Per què no us preocupeu per lo vostre una estona? / ¿Por qué no os preocupáis de lo vuestro un rato? - dijo el rubio, harto.
- Ei que era broma, no t'enfadis. / Ey, que era broma, no te enfades.
- Com vulguis. / Como quieras.
Dijo eso último mientras salía de la habitación y cerraba la puerta dando un fuerte golpe. Después de estar con Bojan, Pedro, Messi y Sergio, sus "amigos" ya no se lo parecían tanto. Se había dado cuenta de que sus verdaderas amistades en la Masia se podían contar exactamente con los dedos de una mano: cinco, añadiendo a Cesc a los cuatro mencionados.
Salió al exterior del edificio, dirigiéndose, con cara de malas pulgas, al lugar al que solía ir por las noches. Se soprendió al encontrar allí a los cuatro chavales.
- ¿Que hacéis aquí? - dijo, cabreado.
- Pedro viene aquí muchas veces, ¿qué te pasa? - contestó Bojan con tono chulesco ante el humor de Piqué.
- Anda, ven y siéntate un rato -le quitó importancia Sergio, el cual estaba rodeado por los brazos de un Pedro muy cariñoso.
Gerard se dejó caer en la hierba, entre Sergio y Bojan, pensando en que nada ganaría estando de mal humor y pagándolo con estos chicos. Echó una mirada fugaz a su derecha para ver como las cabezas de Bojan y de Messi estaban muy juntas, mirando cosas en el móvil. Envidió la complicidad que tenían aquellos dos y se estiró fastidiado a la hierba, suspirando.
- Qué sueño, qué cansancio y qué putada -Pedro rompió el silencio.
- ¿Qué pasá con vós? -Messi alzó la vista de la pantalla del móvil para mirar a Pedro. Bojan también levantó la cabeza interesado.
- Pfff...pues que tenemos que limpiar. Qué pereza -contestó Sergio por Pedro, mientras le acariciaba suavemente el brazo con el que le rodeaba el canario.
- Buah, no me lo recuerdes -añadió Gerard tumbado en el suelo, mirando el infinito. Todos le miraron con curiosidad- Saludad a vuestro nuevo compañero de castigo.
- ¡No! -exclamaron sorprendidos.
- Sí. -sentenció Gerard.
Pedro y Sergio siguieron igual, a su aire, conversando en voz baja, riéndose, jugando a tirarse pequeñas hojas y ramas del suelo...Gerard, todavía tumbado, extendió sus brazos para desperezarse un poco y sin querer rozó la mano de Bojan. Éste le dedicó una fugaz mirada asesina y apartó instintivamente la mano cuando sus pieles entraron en contacto. Sin disimular, Bojan se levantó y se puso en el extremo más alejado, dejando que fuera Messi quien estuviera al lado de Gerard. El rubio se quedó casi con la boca abierta mientras observaba como Bojan se levantaba y se alejaba molesto, apartándose de él. Fue como si no hubiese pasado nada. Nadie se dio cuenta y Bojan hizo como si nada, solo se removió algo inquieto en su nuevo sitio y se tumbó en la hierba mirando hacia el cielo, sin que sus miradas se volvieran a cruzar.
Bojan estaba enfadado consigo mismo al haberse puesto de mal humor por culpa de Gerard Piqué. Intentó distraerse contando las estrellas del cielo -aunque no se vieran muy bien por culpa de la contaminación lumínica de la ciudad-. Un fuerte ronquido rompió el silencio. Messi había caído dormido y ahora roncaba y respiraba lentamente acurrucado en el suelo.
- Bojan... -el muchacho pegó un bote al escuchar esa voz tan suave y varonil que de repente había inundado sus oídos.
- Què vols, Gerard? / Qué quieres, Gerard? -preguntó en voz baja, muy tenso, reincorporándose y encontrándose cara a cara con el rubio, viendo de esta manera, como éste había llegado hasta él a gatas y le había susurrado muy cerca suyo.
- Vols que anem a donar una volta? / Quieres que vayamos a dar una vuelta? -a Gerard le brillaban los ojos, una mezcla de preocupación y de esperanza.
El muchacho de quince años evitaba el contacto visual. Se apartó un mechón de pelo castaño que le molestaba en los ojos de manera muy torpe y nerviosa, aunque intentara aparentar seguridad en su tono de voz.
- No és bona idea. I em fa mal l'esquena d'entrenar / No es buena idea. Y me duele la espalda de entrenar -giró su cara, dispuesto a dar por terminada la conversación.
- Vols un massatge? / Quieres un masaje? -Gerard posó sus manos en la espalda de Bojan con toda la buena intención del mundo, a lo que el muchacho respondió encongiéndose para librarse del contacto y se arrastró lejos de él.
Bojan se quedó mirando el suelo de manera pensativa. Su expresión era intranquila, algo molesta, preocupada y sobretodo triste. Gerard resopló y miró brevemente a Pedro y Sergio para ver que seguían alejados y en su propio mundo.
- Bojan, em pots dir què et passa amb mi? Per què fuges d'aquesta manera? Què t'he fet!? / Bojan, me puedes decir qué te pasa conmigo? Por qué huyes de esta manera? Qué te he hecho? -estaba indignado. Sus hombros caídos y las palmas de sus manos mirando hacia arriba.
Éste simplemente sacudió la cabeza con una sonrisa amarga y se marchó hacia su habitación.
- Serán cerdos, ahora entiendo a las señoras de la limpieza - dijo Bojan mientras contemplaba la mezcla de pelusa, papelitos y otros deshechos que había bajo la cama de un compañero - que por cierto, vaya semana de descanso se estarán pegando...
- Yo quiero estar allí fuera... - Pedro lloriqueaba con la cara pegada a la ventana.
- Oshe que acabo de limpiar lah ventanah! Dehpegá tu cara de ahí!
A Pedro, Bojan y Messi les había tocado limpiar las habitaciones de los más pequeños, las más grandes, mientras que Sergio y Gerard limpiaban las de los mayores. Era el tercer día de castigo y ya estaban hartos: mientras ellos limpiaban, sus compañeros se divertían -o almenos eso parecía- haciendo actividades por la mañana ahora que habían acabado las clases.
Sergio y Gerard avanzaban por el pasillo hacia el cuarto de la limpieza. Gerard reía mientras el moreno le contaba algo.
- ... pues se nos acercaron a intentar vendernos cosas y preguntaron por Leo, que estaba estirado, y le dijimos que estaba muerto, y... Eh, hola! - interrumpió su relato al ver aparecer a sus tres amigos. Gerard se giró.
- Hola - dijo Pedro sin mucho entusiasmo sacudiendo el trapo - ¿Tenéis la llave del cuartillo?
- Aquí está - la llave se mecía grácilmente colgada del llavero que Gerard había sacado de su bolsillo.
- Pues ten, llévate esto.
Pedro y Leo le dieron a Bojan sus utensilios de limpieza, igual que Sergio hizo con Gerard, y los dos bajaron las escaleras que llevaban al cuartillo de la limpieza y al trastero. Bojan bajaba delante de Gerard, con cuidado de no caerse porque llevaba ambos manos ocupadas y la caída sería un poco aparatosa. Gerard, que había decidido ignorar el que Bojan estuviera raro con él, le tocó la parte inferior de la espalda con el rabo de la escoba. Como no le hacía caso, volvió a tocarlo, pero esta vez en el culo.
- Tiqui-tiqui! - dijo acompañando el movimiento.
- ¿Se puede saber qué haces? - ya habían llegado a la puerta y estaban parados delante.
- Tocarte el culo, ¿por? - contestó despreocupadamente abriendo la puerta.
- No lo hagas más, molestas.
- ¿Por qué estás tan borde? Si es un pobre palo de escoba... - dijo riendo - Si quieres te toco otra vez con la mano - dijo, perfectamente conocedor de lo que decía.
- ¡No! ¡No quiero que me toques más el culo!
- ¡Há! Así que era eso. Estas así por como acabé la noche de la fiesta. - acorraló a Bojan contra una estantería después de cerrar la puerta del cuarto. Gerard se sonrojó levemente al recordarse empalmado.
- Esque no quiero que vuelva a ocurrir nada así, porque lo único que haces es que acabemos de mal rollo.
- ¡Tendré yo la culpa! ¿Quién empezó a tirarse encima mío? Te recuerdo que fuiste tú.
- Sólo quería vengarme por lo que me hiciste en el callejón del párking. - dijo apartando inútilmente a Gerard de encima suyo.
- ¿Vengarte? Esque no piensas en el lío que me has montado tú? Con cosas así no se juega, Bojan.
- ¿Qué lio? Ahora tus amigos estan enfadados contigo porque ya no me puteas, ¿no?
- No me refiero a eso - de repente, se calmó y bajó el tono de voz -. Llegaste al vestuario, me viste llorando y me dijiste que querías ser mi amigo, con esa maldita gracia que tienes, y tus frases de "deja de preocuparte por unos segundos y siéntete bien", eres el único al que le he confiado mi "secreto" y el que de verdad me ha consolado aquí dentro.
A medida que se había sincerado, sus manos habían avanzado desde los hombros de Bojan y ahora se posaban a lado y lado del cuello del más pequeño.
- Eso... lo hubiera hecho cualquiera - Bojan trató de sonar convincente.
- No, estoy seguro que no - Bojan retrocedía pero se veía frenado por la estantería.
- Apártate, qué haces.
- Me estoy vengando - hizo hincapié en lo último.
Bojan tragó fuerte saliva mientras veía a Gerard cada vez más cerca suyo. El mayor había acabado con la distancia entre sus cuerpos con un simple paso hacia delante. Sus manos describían un suave y lento vaivén entre el cuello y la zona de detrás de la oreja de Bojan. Notaba la sangre palpitar en sus sienes, mientras que lo que Bojan sentía en su cabeza era una especie de vacío a la que eran arrojados todos los pensamientos que surgían mientras veía a Gerard acercarse más a su cara que le impedían pensar con claridad.
En unos segundos que a ambos se les antojaron eternos, Gerard guardó la distancia que había entre ellos llegando a rozar levemente los labios de Bojan. Como si se hubieran pasado la corriente, se apartaron dando un ligero respingo. Era algo totalmente nuevo para ambos, pero al parecer a Gerard no le había dado miedo investigar. Al ver que Bojan no le había cruzado la cara de un puñetazo, volvió a acercarse alargando un poco más el contacto. A los dos se les concentraba la sangre en la cara. Bojan, abandonado a su suerte por su propia mente, se aferró al cuello de la camiseta de Gerard.
- Qué... qué se supone que es esto? - Bojan respiraba agitadamente, con la cabeza agachada.
4 comentaris:
putesss putesss y putessssss *-* mesupercorro!
Vamos a hacer esto como los comentarios en plan foro:
"- Què pringat, a netejar amb els petits / Qué pringado, a limpiar con los pequeños - dijo con sorna un amigo de Gerard - Ja t'ho deixaré tot ben brut perquè tinguis coses que netejar. / Ya te lo dejaré todo bien sucio para que tengas cosas que limpiar."
Amigos giliposhas, ahí les partieran las piernas... ¬¬
"- ¡No! -exclamaron sorprendidos.
- Sí. -sentenció Gerard."
Sí, osea total, ya sabes jijijijji xD
"- Vols un massatge?"
COn final feliz? *cejas*
"le tocó la parte inferior de la espalda con el rabo..."
jejejejejejejeje...
"... con el rabo de la escoba."
... Ah. ¬¬ (jijiji xD)
"- Tiqui-tiqui! - dijo acompañando el movimiento."
PUTO GERARD XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Y lo siguiente a comentar:
OH DIOOOOOOOOOOOOS.
Quiero más y tal xDDD
Vale, en respuesta a Dani:
"- ¡No! -exclamaron sorprendidos.
- Sí. -sentenció Gerard."
Sí, osea total, ya sabes jijijijji xD"
JAJAJAJAJAJA xDDDDDD Sacado del texto queda super OSEA NO!! que fatal
"- Vols un massatge?"
COn final feliz? *cejas*"
¡AAAH ,yo pensé lo mismoXDDD!
Y lo del rabo, qué cochino, como puedes tener la mente tan sucia... joj (A)
Eso es... un pollón como un ollón, Bojan!! El Gerard namás q piensa en lo mismo el hijoputa...
Lo del rabo de la escoba...xDD ya hubiese querio el Bojan que fuese otro rabo xDD
A SEGUIR PUTES!
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