22 d’agost del 2010

Capítulo dieciséis

De repente tres caras conocidas asomaron entre la gente que ya iba apartándose y guardando cierta distancia para no agobiar al chico. Leo, Sergio y Pedro le miraban.
- Tío, ha molado poder conocerte mejor. Has sido un gran capullo en la Masia, pero en los últimos días realmente te he llegado a considerar uno más de mis amigos. No cambies, ¿de acuerdo? -Sergio hablaba con la voz ronca, intentando mantener la compostura. Se dieron un abrazo sincero y largo.
- Adiós grandullón. Esto no acaba aquí, estoy seguro que algún día nos volveremos a encontrar para seguir la fiesta y entonces nos emborracharemos, recordando anécdotas de la Masia -dijo Pedro con su particular guasa y acento canario de siempre.
- Sherard...vas a shegar lejos. Lo sé.
- No Leo, quien va a llegar lejos eres tu. Sigue así. Demuestra a todos lo que vales y no dejes nunca de brillar, pequeño -Leo, emocionado, se avalanzó sobre Gerard y hundió su rostro en la camiseta del rubio, rompiendo a llorar desconsoladamente y aferrándose con las dos manos de la tela.

Leo estuvo unos segundos sollozando hasta que se apartó, secándose las lágrimas con el dorso de la mano.

- ¿Y vós ya se despidió de Bojan que no andá por aca?
- No... -Gerard agachó la cabeza- No nos hemos despedido.
- ¡Pero Sherard, qué me estás contando! Te vas para siempre de acá, ¿y no te despedís de él?
- Gerard... el taxi no puede esperar eternamente -interrumpió la voz del subdirector por detrás, que había estado controlando al gentío hasta ahora.

De repente la cara de Gerard cambió completamente en una mueca de horror. Se dio realmente cuenta del error tan grave que había cometido al no despedirse de Bojan. Antes de que pudiera salir de su estado de shock, Leo ya había salido pitando, en busca de Bojan. Gerard intentó demorarse lo máximo que pudo en subir al taxi intercambiando unas últimas palabras con Sergio y Pedro, esta pareja de amigos tan extraña...Miró al cielo y dijo interiormente "Por favor Leo, date prisa".



Con la cámara en la mano, Bojan volaba literalmente por las escaleras, saltándolas de tres en tres, fugaz como un rayo, dispuesto a no tardar ni un segundo más a ver a su ídolo y comenzar a tomar fotos. En cuanto iba a poner un pie fuera impactó fuertemente contra un cuerpo sólido que le hizo caer de bruces al suelo, totalmente confuso y sin saber lo que había pasado. La otra persona también fue directa al suelo del fuerte golpe. Se llevó una mano a la cabeza, profundamente cabreado por el inoportuno que había aparecido por allí sin mirar.

- Bojan! Es Sherard! -Leo hablaba de manera nerviosa desde el suelo, con el cabello alborotado por el impacto e intentando avisar a su amigo de la partida de Gerard.
- ¿Qué pasa con Gerard?
- Se va. ¡Se va!
- ¿¡Cómo que se va!? -Bojan sintió como una sospecha comenzaba a crecer en su interior, temiendo lo peor.
- ¡CORRE!

Sin pensárselo dos veces, Bojan se levantó como pudo del suelo, impulsándose con las dos manos y con una rodilla, dejándo la cámara tirada por el suelo, sin importarle en absoluto. Salió corriendo con todas sus fuerzas y entonces vio toda la gente y una persona destacando entre la multitud. Sus latidos se pararon.



- Gerard, lo siento pero tienes que irte ya o perderás el avión -esta vez era el representante de Gerard el que habló y llamó su atención cogiéndole suavemente por el codo.

Gerard miró hacia la Masia y vio como el pequeño Bojan corría con todas sus fuerzas hacía allí, pero que no podía llegar hasta él por culpa de la multitud. Sus miradas se cruzaron de manera intensa.

- Nos vamos ya. Adios a todos -dijo el representante.

Gerard sintió como le arrastraban hacia el coche, y de hecho no opuso resistencia y se dirigió hacia él, porque es lo que debía hacer, pero mantuvo su cabeza vuelta hacia la misma dirección y mantuvo en todo momento el cruce de miradas con Bojan. Sus miradas hablaban solas. "Desearía poder volver al día en que me sentí menos solo. Al día en que tu te sentaste a mi lado en el vestuario, y sin importarte lo capullo que podía haber llegado a ser todo ese tiempo, no solo me consolaste y me escuchaste, sino que me ofreciste tu confianza y me guardastes un secreto como un verdadero amigo." -decía la mirada de Gerard. "Esto...esto no es un hasta nunca. Volverás pronto, y nos reencontraremos. Entonces...entonces..." -decía la mirada de Bojan, que se vio interrumpida, y que ahora comenzaba a empañarse de lágrimas.

Finalmente, se cerró la puerta del taxi, dejando a Gerard mirando por la ventanilla sumido en silencio y dejando a un Bojan desconsolado entre una multitud que ya no sentía cerca para nada.





Se le había olvidado pensar, escuchar y cenar, pero no se le había olvidado el camino exacto. Andaba deprisa y resoplando por la rabia contenida que le cegaba de tal manera que casi le atropellan al cruzar la carretera. Había perdido la noción del tiempo, pero debería ser tarde porque en la calle empezaba a hacerse oscuro. Con los ojos empañados en lágrimas que amenazaban con caer y sin pensar en absolutamente nada, subió la cuesta de tierra y llegó al parque en el que, semanas atrás, algunas inquietudes surgían en su interior.

- Bojan... - dijo Pedro suavemente, como si quisiera despertarlo sin asustarle.
- ¿Co-cómo habéis llegado hasta aquí? - Bojan salió del aturdimiento lentamente, de la misma manera que percibía todo desde que vio a Gerard subirse al taxi.
- Te hemos visto saltar la valla y te hemos seguido. Nos tienes preocupados, ¿qué te pasa? - se preocupó Sergio, sentándose a su lado.
- Boojaaaan - insistió Pedro al ver que éste seguía sin hacerles caso.

Aún ensimismado, Bojan ladeó la cabeza y chasqueó la lengua.

- Será desgraciado, confió en mi, fui el primero en saber que se iba, y ahora ni se despide... - dijo con la mandíbula apretada.

Pedro y Sergio intercambiaron una mirada. Comprendieron entonces que todo lo poco que podría haber significado Gerard para Bojan, había dado un giro de ciento ochenta grados.

- Él creía que no querías ir a despedirte de él. Se lo dijo a Messi para que fuera a avisarte.
- ¿Y no pudo venir él? Estúpido... Sabía de sobras que se iba hoy.
- No te pongas así, no vas a conseguir nada. - Pedro apoyó una mano en su hombro.
- ¿Crees que quería conseguir algo de él? - se zafó del canario y se puso en pie con gesto asqueado.
- ¿Por qué has venido aquí? - preguntó Sergio pese a intuir la respuesta.
- Es un parque.
- Ya lo vemos - dijo Sergio un poco brusco, dando a entender que no era esa la respuesta que esperaba. Pedro le dio un codazo.
- Viniste con él, ¿verdad?
- ¿Queréis dejar de hablarme como si él fuera mi novio?

Se puso a andar de aquí para allá con la cabeza gacha y los puños apretados. Sergio y Pedro le observaban sentados en el columpio. Decidieron que no podían quedarse más rato ahí, más que nada porque ya era tarde y, aunque hubieran avisado a los profesores, debían volver. Se excusaron de los profesores inventándose que Bojan había discutido con Messi y por eso le acompañaban a tomar el aire y a hablar para intentar mediar entre ellos.

Una vez en la habitación de Bojan, Pedro giró la silla del escritorio y se sentó en ella apoyando los codos en el respaldo.

- ¿Quieres que hablemos?
- ¿Para qué? - dijo ariscamente.
- Oye muyayo, tranquilízate ya ¿de acuerdo? No me trago que estés así sólo porque se ha ido sin despedirse de ti. Puedes confiar en mí, ya lo sabes.
- Que te quede claro que Gerard y yo no eramos como Sergio y tú - sentenció casi con desprecio.

Pedro se sintió igual que si le hubieran apuñalado por la espalda. Le dolió mucho la manera en la que Bojan se refirió a él y a Sergio, no se lo esperaba. Bojan se marchó de la habitación algo arrepentido de haberse metido con Pedro, pero no cambio su expresión de enfurruñado.



Poco a poco la Masia se iba quedando vacía. Algunos se marchaban de vacaciones para volver al temporada siguiente con más ganas que nunca, otros se marchaban para no volver. Los que no volverían, intercambiaban abrazos, números de teléfono y direcciones prometiendo volver a verse, prometiendo mantener la amistad que poco a poco habían forjado.

Los cuatro chicos se encontraban en la puerta de la Masia, con las maletas preparadas antes de marchar de vacaciones.
- Entonces, ¿dónde vais vosotros? - preguntó Bojan dirigiéndose a sus tres amigos.
- Nosotros nos vamos a Canarias, he invitado a Sergio un par de semanas - contestó risueño.
- Sí, pero primero estaré con mi familia en un apartamento en la playa. - añadió el de Badia.
- ¡Andá, sho también me voy a la plasha! - dijo emocionado Messi.
- Pues qué morro, yo me pasaré las vacaciones en Linyola. ¡Quiero ir a la playa!

A la playa... O a Manchester. "Qué dices, qué absurdo. Como he podido pensar eso..." se decía Bojan.

- Preferís venir vós a la plasha? A mi me da igual... - lo interrumpió Leo.
- No, no - Bojan sacudió la cabeza como si así expulsara ese último pensamiento -. Ven tú y te presento a mis amigos. Además, nos podemos bañar en el río.



Intentaba mantener la mente en blanco para no pensar en nada, pero al ver Barcelona por última vez desde allí arriba, en el avión, pudo con él. Fue entonces cuando realmente se hizo a la idea de que se iba. Viviría lejos de su familia y sus amigos, pero debía aceptarlo y ser fuerte, porque hay que ser valiente para alcanzar tu metas. Y su meta era dar el salto profesional que le hacía falta para, entonces, algún día poder regresar y volver a vestir la camiseta del Barça. Sabía que no iba a ser fácil, pero era algo que se había tomado como una obligación.

4 comentaris:

Leticia ha dit...

dios que lloro :______ los pelos de punta se me han puesto! :_) más pliss!

Laura ha dit...

oooooh que bunic! Bueno, ya me he puesto al dia, me he leido los 6 capitulos que me faltaban seguidos xDD Molt be molt be

trionco ha dit...

Aish, que no comento, cachis xDDDD

¿Y ahora qué pasará? Que el Piqué se ha ido a Manchester... Y... y... Pobre Bojan D:

Sherarda Camino ha dit...

Sois unas guarras putes, me habéis creado un trauma, como le hacéis esto a Gerard por Dios!! cuando os vea en el 2012 para el concierto de Muse, OS MATO!!

GUARRAS!

P.D: me cambio el nombre, solidarizándome con Gerard :(