31 d’agost del 2010

Capítulo diecinueve

- ¿Qué narices...?

La chica de la discoteca venía corriendo, tacones en mano. Le había seguido las dos manzanas que Gerard había andado, totalmente derrumbado por el sentimiento de soledad que, por el alcohol, había visto via libre para abrumar al chico. 

- Oye, yo lo siento si he hecho algo mal, no era mi intención... Sólo quería...
- No pasa nada, no te disculpes.
- ¿Sabes? Yo también vine aquí sola. Mi familia vive en Holanda, así que entiendo como te sientes. - él no la miraba. Le agarró del brazo para llamar su atención - ¿Quieres subir a mi casa y hablamos?

Le costó decidirse, pero Gerard acabó aceptando. Quizás sólo necesitaba desahogarse un poco y al día siguiente volvería a la normalidad.
Anduvieron un par de manzanas más hasta llegar al pequeño piso de la chica. Él se dejó caer en el sofá mientras ella preparaba dos copas. Le ofreció una a Gerard para después acomodarse a su lado. Parloteaba sin parar, parecía buena chica y que realmente estuviera preocupada por él; mientras, Gerard bebía de su copa sin apenas dejar tiempo entre trago y trago. Mantenía la mirada fija en el televisor apagado que había frente a ellos, tenía miedo de mirarle de nuevo a los ojos. 

- Pero recuerda, debes intentar ser optimista, piensa que acabas de llegar y te queda mucho por vivir aquí, ¡es una gran oportunidad para ti! - concluyó. 

La forma en que lo dijo le recordó tanto a cómo Bojan le habló aquél primer día en el vestuario... se le antojó que estaba hablando con él. La muchacha se levantó, encendió la minicadena y grácilmente se acercó de nuevo al sofá.

- ¿Bailas conmigo? - dijo en un casi perfecto español, levantándolo tirando de una mano.

Iba un poco bebido, por eso al ponerse de pie se le fue un poco la cabeza. No se acordaba del nombre de la chica, es más, no había prestado atención cuando Cristiano se la presentó. De nuevo se dejó llevar por la música, con la chica cada vez más pegada a él. Se colgó de su cuello - ella era más baja que él - y buscó los ojos azules del chico. Él acabó volviendo a mirar el verde esmeralda de su mirada, haciendo que su herida interior escociera un poco. Sonrió amargamente, viéndose dominado por los recuerdos. Hacía tiempo que no estaba así con una chica. La última persona con la que había tenido más roce, por así decirlo, fue Bojan. Empezó como un juego de ver quién provocaba más, sobrepasando el límite de amistad entre chicos besando su pálida piel del cuello, oh sí, seguro que Bojan sentía lo que él estaba sintiendo ahora mismo. Luego él le devolvió la jugada, y así fueron haciendo hasta besarse en el cuarto de la Masia. Lo recordaba a la perfección, qué recuerdo tan real... Casi podía sentir sus pequeños labios contra los suyos, con un regusto a alcohol muy seductor. 

- Bojan... - susurró.
- ¿Bojan? ¿Qué dices? - preguntó la chica - ¿Es algo en español? - ella dibujó una media sonrisa ante la última posibilidad.

Gerard cayó en la cuenta. La chica se había sabido aprovechar del aturdimiento del rubio y ahora se estaban besando. "Dios, qué me ha pasado..." pensó. "No, no. Me gusta ella, sí. Estaba pensando en Bojan porque.. estoy borracho, sólo eso". Por rabia hacia sí mismo y por sus estúpidos intentos de autoconvencerse, arrastró a la joven al sofá y se dedicó a jugar con el cuello, los labios y la lengua de la chica, no sin antes pedirle algo.

- No cierres tus ojos porfavor.
- Ah, de acuerdo.
- Me recuerda a los de alguien...
- ¿Una ex?
- Algo así...supongo.

Estaba agotado y tenía dolor de cabeza. No había podido pegar ojo desde que regresó a casa y no era porque le molestara el ruido de la calle. "Martirizarme... martirizarme hasta el cansancio. Me he pasado toda la noche pensando en él, soñando con él..."



- No lo entiendo, ehta temporada se me ehtá pasando volando.
- Eso es porque has empezado a entrenarte y jugar con el primer equipo...
- Será eso... - contestó Leo - Aaah, qué bien se ehtá acá!

Bojan y él suspiraron de alivio al entrar a la Masia. El bochorno de verano -típico e insoportable en Barcelona- se empezaba a notar, por eso buscaban desesperadamente el aire acondicionado del edificio. Bajaron a la sala del material sin prisa, no tenían nada de ganas de volver a salir a la calle, así que tardarían todo lo que pudieran.

- Agarrá ehte saco, que voy a coher loh petoh de ensima de la ehtantería.

Con el saco colgado al hombro, Bojan clavaba la vista en la estructura de metal, pero en su interior iba más allá. "Todo había sido una mentira, para atraerme, para confundirme, para herirme... para devolverme un poco de lo que yo te hice. Intenté convencerme de que te has ido, aunque a veces siento que aún permaneces aquí. He conseguido vivir como si jamás nos hubiéramos conocido. "

- Vamoh, sha ehtá. - informó el argentino, con la bolsa de los petos en la mano -. Eo, Boshan! - el de Linyola se había quedado ensimismado.
- Eh? Sí.. sí. Vamos! - contestó volviendo por completo a la realidad.

Les quedaba poco en la Masia. Leo ya empezaba a trabajar con el primer equipo del Barça -se pasaba el día repitiéndoselo a sí mismo, aún no se lo creía-, y Bojan iba ascendiendo de categoría, al igual que Pedro y Sergio. Estaban muy contentos, eso significaba que podían llegar lejos. En un año habían sucedido demasiadas cosas como para seguir pensando en el pasado, eran jóvenes y debían esforzarse al máximo para conseguir lo que querían.



Después de dos temporadas en el Manchester, Gerard estaba listo para empezar con el Zaragoza una temporada como cedido. Había madurado muchísimo tanto futbolísticamente como personalmente; comparado con dos años atrás, era mucho más fuerte y tenía más experiencia. Estaba contento porque ahora tenía a su familia y a sus amigos mucho más cerca, por lo que viajaba siempre que podía a Barcelona o su familia lo visitaba a él, pero también había dejado buenos amigos y amigas en Inglaterra. 

Era la hora de descanso para los jugadores del club maño. En una habitación del hotel de concentración, el televisor estaba encendido emitiendo imágenes del canal Barça TV.

- El Barça B está arrasando. Bojan Krkic: quédense con este nombre en sus mentes porque de seguro, que dará de hablar las próximas temporadas...

Gerard casi se abrió la cabeza al salir totalmente desnudo y mojado de la ducha. Cogiendo una toalla al vuelo, se precipitó sobre la televisión. Sus ojos escrutaron atentamente la pantalla, a pocos centímetros de ésta. Reconocer a alguien era una tarea complicada cuando las imágenes iban cambiando tan rápidamente y los muchachos que aparecían saltaban todo el rato, celebrando el título que habían ganado. El informativo dio paso a otras notícias y Gerard salió de su trance momentáneo. Sin duda, había sido una estúpidez salir de esa manera del baño, empapando todo el suelo, todo para ver a Bojan. Le hubiese gustado verle de nuevo. La última imagen que guardaba de él en su mente, era la del día que se fue de la Masia. "Yo aquí, pensándote en mi soledad, a una llamada de distancia...Y aun así te perdí, por mi prepotencia..." -se lamentó mientras se secaba y se vestía para bajar a cenar.


El árbitro señaló el final del partido y todos los jugadores se adentraron a los vestuarios.

- ¡Boshan! ¿¡Cómo te sentís al haber hugado por primera veh en el primer equipo!? -dijo un Leo muy ilusionado por su mejor amigo.
- Ha sido increíble. ¡Encima he marcado! -los dos chicos se abrazaron.
-
Aprovecharemoh que el vierneh por la noche eh mi fiehta de cumpleaños para selebrarlo.
- ¿Te acuerdas cuando estábamos en la Masia y nuestro sueño era jugar en el primer equipo? -Bojan se mostraba muy feliz y sonriente.
- Sí...-Leo también sonreía, le brillaban los ojos- Parece que fue ayer y ya han pasado dos años.




Leo se retorcía las manos de manera nerviosa hasta que le vió por la ventana llegar al portal acompañado de una rubia muy guapa y llamativa.

- ¡Ah, por fin llegahte! -exclamó Leo levantando las manos al cielo cuando entró por la puerta.

Bojan, riéndose, miró todo el lío de globos y pancartas autofelicitándose que había montado el argentino. Su brazo rodeaba la cintura de la chica.

- ¡EH PELOTUDO, DE QUÉ TE RÍEH! - la chica que acompañaba a Bojan se río suavemente y Leo enrojeció un poco- Bienvenida a mi fiehta, eh...Laura.

Bojan le lanzó una mirada asesina que le hizo estremecer.

- ¿Laura? -la chica levantó una ceja- Me llamo María.
- Ah, perdona María. Me confundí -la chica se adentró entre la multitud. Leo se aproximó a Bojan y le susurró en la oreja- ¿¡Cómo querés que me aprenda todoh los nombreh de tuh chicas si cada dia me traés a una diferente!?
- Exagerado...-dijo sonriente, con esos ojos verdes tan alegres y juveniles destacando en la penumbra- ¿Por cierto, quién es esa chica castaña con la que habla ahora María?
- ¡La concha de su madre! -estalló en risas Leo al escuchar a Bojan interesarse por otra chica- ¿Qué chica cahtaña decís? ¡Es Sergio Ramos, el que noh repartía el Sunny cuando ehtábamos en la Masia!

En ese momento, como si el chico les hubiera escuchado, se giró, haciendo mover su melena sedosa y bien cuidada mientras sonreía mostrando esos dientes grandes y sobresalientes tan característicos en él.

- Ozú quillo, ¡mú buena la fiehta! -agitó la manó en el aire.

Leo, muy sonriente, le devolvió el saludo. A Bojan, en cambio, se le había congelado la sonrisa en el rostro y su mano se había quedado paralizada en lo que iba a ser un saludo al darse cuenta que era un hombre.
Un rato más tarde llegaron Pedro y Sergio.

- ¡Felicidades, ya eres mayor de edad! -exclamaron los dos a coro, haciendo sonar matasuegras.

La fiesta de cumpleaños fue una excusa para reencontrarse viejos amigos y antiguos compañeros de la Masia. El alcohol no dejó de correr por la casa, que cada vez estaba más llena de gente. Leo, con unas copas de más, no paraba de repetir con los ojos brillantes que era increíble la de amigos que tenía. Bojan no le quería decir que el motivo era que, cuanto más famoso eras y más dinero ganabas, más amigos te surgían como por arte de magia, a pesar de que ellos estuvieran comenzando.

Bojan bailaba muy pegado a su amiga, con un cubata en la mano. "Lo tengo todo: fama, dinero, salud, amigos, chicas...Pero siento un vacío. Me falta algo."

- Dise Busi que vashas.
- ¿Qué pasa? -Leo le había sacado de sus pensamientos. Éste le señaló con un movimiento de cabeza hacia donde le reclamaban.
- Bojan, ayúdame -casi le suplicó Sergio señalándole la puerta del baño- Se ha encerrado Pedro y no quiere salir.
- Eres un imbécil Sergio. Déjame. ¡Te odio! -la voz de Pedro que venía del interior se quedó amortiguada por la música.
- A ver... -les dijo Bojan, abriéndose paso y aproximándose a la puerta- Pedro... ¿qué ha pasado? ¿Crees que vas a solucionar algo encerrándote? Venga, sal de aquí...
- ¿Bojan? -preguntó confundido- ¡No quiero hablar con nadie!
- Pedro, somos amigos. ¿No me vas a contar qué te ha pasado? -silencio. Ninguna respuesta por parte de Pedro- Déjame entrar a mi y hablamos tu y yo, ¿vale?

Al cabo de unos segundos se entreabrió la puerta y Bojan pasó dentro. Sergio le lanzó una mirada triste. Bojan no sabía muy bien de que iba todo aquello, pero intentó calmarle dándole una palmadita en la espalda. Cuando cerró la puerta tras él, se encontró cara a cara con un Pedro lloroso rodeado de pañuelos de papel. Bojan apoyó la espalda contra la pared para evitar tambalearse. Adoptó una actitud paciente, esperando a que Pedro hablara.

- Estoy disgustado con Sergio -Pedro calló unos segundos, en los que Bojan no dijo nada- Hoy hemos visto a Gerard y él ha...
- Espera. ¿Habéis visto a Gerard? -preguntó exaltado, poniéndose tenso de golpe y abandonando la pared.

1 comentari:

María ha dit...

putessssssssssss!! os quiero!!! he aparecido hay haciendo un cameo con mi Zergioo!!! aiii que os como tol potorro!!

Pero ehto q eeeeh, que han pasado ya 2 años! me tenís desconcertás jajaja

ha aparecido Gerard??? POR FIN VA A HABER FOLLETEOOO!!! AAAAAAAAAAAAARG!!! I CANT WAIT!!


P.D: esta noche tengo tema con sergio juju